La vacunación obligatoria

Ursula von der Leyen está rozando con la punta de los dedos de sus pies el agua de la piscina de la actualidad del virus para conocer la temperatura de la opinión pública europea. Ursula, capitana de Europa. Europa, panadera del liberalismo. Liberalismo, bollito redondo, relleno y esponjoso de Occidente. Von der Leyen, qué haces, qué andas haciendo, Ursula.

Pues resulta que la presidenta de la Comisión pretende destruir el liberalismo (no se hagan ilusiones; probablemente para instaurar algo peor en su lugar) en su propia casa (la del liberalismo). Así se termina el mundo: no con un disparo, sino con un par de frases bien puestas, una detrás de otra, como un tren de mercancías. Von der Leyen dijo: «Pensar en una potencial vacunación obligatoria en la UE es un debate necesario», y el mundo comenzó a resquebrajarse, no por una explosión, sino por la conversión de la Unión Europea en la Unión Soviética.

Que Europa esté planteándose renunciar a la libertad de elección sobre el propio cuerpo en pos de la salud pública es un símbolo de los tiempos. Durante más de 200 años, el continente, en general, se ha erigido (él a sí mismo) como defensor de las libertades, los derechos, los coches y tal. Durante más de 200 años esos valores fueron un ideal (más propagandístico que real, y nunca alcanzado) de las potencias que lideraban el mundo (Estados Unidos es un producto de Europa). Pero, desde hace ya un rato, la situación del planeta está girando y rotando y dando vueltas y volviéndose loca y emigrando del oeste a Asia, que comienza a mandar sobre el resto (el anime, el grupo BTS, el PIB, el Juego del calamar/Parásitos, Murakami) del mundo. Y quien dice Asia dice China y quien dice China dice libertad qué es eso. En fin: que las ideas hegemónicas pronto dejarán de ser las que son y la era del automóvil dará paso a la era de la bicicleta.

Así que quizás Ursula se haya dado cuenta de todo esto y haya comprendido que Europa ya no es lo que era y que para volver a ser lo que fue tiene que dejar de ser lo que es y comenzar a ser lo que nunca ha sido. O sea: salir de la órbita de Estados Unidos para parecerse a China y dejar el liberalismo para abrazar el neocomunismo asiático, que es el capitalismo pero con más policía y también, según se ve, el futuro.

(A mí las vacunas me parecen muy bien. Se lo decía el otro día a un amigo: me gustan tanto que estoy por pedirle al Ministerio de Sanidad que me ponga directamente la quinta dosis.)

Que la UE pueda llegar a aconsejar a los países miembro que obliguen a sus ciudadanos a vacunarse es lo mismo que que Burger King haya abierto un restaurante totalmente vegetariano en Madrid: una nueva vía de negocio que tomará si, después de estudiarla, cree que es buena para su empresa, que más que Europa es el rendimiento de Europa (un comportamiento muy liberal, hay que reconocerlo).

Pero bueno. Al final, como ven, todo es filosofía política que, muy al final, siempre acaba siendo otra cosa que, al final del final, nadie sabe exactamente lo que es. Ni idea: puede que una serie de argumentos para justificar que quieras lo que quieres/ tienes que querer. Vamos: una macarrada.

2 comentarios en “La vacunación obligatoria

  1. En el clavo, David 🙂
    La eterna pregunta: de dónde venimos y hacia dónde nos llevan…
    Mirada crítica y qué más a nuestro alcance?
    Saludos

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    • Totalmente, Laura. Muchas veces parece que estamos demasiado metidos en el presente y se nos olvida que el tiempo es mucho más grande que todo eso.
      Muchas gracias por tu lectura.
      Un saludo!

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